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Mari Carmen!

Mari Carmen!
Como he dicho en numerosas ocasiones la famosa “Transformación Digital” es mucho más que comprar ordenadores, instalar maravillosos programas “en la nube” y seguir un programa de formación. Para que la compra de harware y software sirva para algo hay que situarlos en un contexto adecuado.
 
A principios de los 2000 estaba yo en el despacho de un “avezado” empresario explicándole un seminario sobre Internet que por aquel entonces impartía. Se titulaba“Kit de supervivencia en Internet” y era un seminario de 12 horas en el que ponía al día a directivos sobre qué era Internet. Desde su historia y funcionamiento hasta las redes sociales pasando sobre cómo buscar adecuadamente en Google o como posicionar tu página web en los buscadores. A medida que yo hablaba él movía la cabeza afirmativamente y sonreía levemente, como dando a entender que “sí”, que entendía lo que le explicaba y que estaba de acuerdo.
 
En un momento determinando de la conversación aprovechó un espacio en mi exposición para decirme con orgullo: .- No, si nosotros ya estamos internetizados, tenemos página web y correo electrónico. Y al cabo de tres minutos hizo un gesto como de disculpa, apretó una tecla de un vetusto “intercomunicador” que había sobre su mesa, se acercó ligeramente al aparato y, tan tranquilo y tan ufano dijo: .-Mari Carmen venga un momento a mi despacho que le dictaré un email.
 
Esto sucedía en los 2000, hoy no creo que nadie dicte emails. Lo que confiere potencia y utilidad al correo electrónico es su capacidad de ser gestionado por uno mismo, el email nos ha despegado de la secretaría y junto con el word, el excel y el power point, practicamente la han hecho desaparecer.
 
Cierro esta crónica de hoy insistiendo en la última frase de mi primer párrafo: “Para que la compra de harware y software sirva para algo hay que situarlos en un contexto adecuado”. Es decir, para abordar con éxito el necesario e imprescindible proceso de transformación digital hemos de comenzar adecuando la cultura de nuestros directivos y las estructuras de nuestras empresas a los tiempos que corren, asumiendo una mentalidad abierta, admitiendo organigramas más horizontales, deslocalización de tareas, horarios flexibles, trabajos en equipo, colaboración, transparencia, outsourcing a todos los  niveles,… y en general abrir la mente al cambio, a la innovación, a la adaptabilidad a los tiempos que corren.
 
Te invito a sugerir, a preguntar, a colaborar.
 
Tomás Cascante
Crónicas desde mi Azotea
Sabadell, 14 abril 2016