Gestionar el dinero ajeno cambia la perspectiva
Una encuesta a empresarios realizada por la Fundación ICO asegura que las pymes siguen sin poder acceder al crédito en condiciones similares a las anteriores a la crisis. Difunde la noticia un artículo con el título “el 60,5% de las pymes cree que es más difícil conseguir crédito que antes de la crisis”. No sé hasta qué punto podemos admitir dicho dato como bueno, pero me sorprende que sigamos sacando conclusiones simples sobre temas complejos o sobre los que no hay datos concluyentes.
Lo que no puedes medir no lo puedes gestionar
Y es que el crédito concedido a pymes ni siquiera es una magnitud sobre la que el Banco de España tenga inquietud alguna. Llamó mi atención mientras leía el documento técnico elaborado por el Col·legi d’Economistes de Catalunya publicado el año 2012: PIMEs i finançament: necessitats i alternatives. La publicación examinaba las nuevas formas de relación entre las entidades financieras y las pymes de nuestro país, como consecuencia de la crisis y por tanto, el aumento de las exigencias para la obtención de crédito así como la reducción de los importes finalmente otorgados. En aquel momento, uno de los temas que me despertaba un mayor interés era en el capítulo donde se analiza la actuación del sector financiero, concretamente respecto a las pymes. Sin embargo, descubrí que “el Banc d’Espanya no disposa de dades en aquest sentit; per això, s’ha elaborat la informació a partir del supòsit que els crédits nous per sota d’un milió d’euros corresponen a petites i mitjanes empreses”.
Así que la máxima institución financiera en España desconoce el volumen de crédito realmente concedido a pymes. Al hablar de management, la máxima de “lo que no puedes medir no lo puedes gestionar” está fuera de duda. Por tanto, podemos deducir que el Banco de España no está gestionando la evolución del crédito a las pymes, puesto que no dispone de los datos que le permitiría hacerlo; en lugar de disponer de la información, se “conforma” con una burda aproximación. Presuponer que todo el crédito concedido por debajo de un millón de euros corresponde a pymes me parece, por lo menos, sorprendente.
El mismo artículo hace referencia a la encuesta trimestral realizada por el ICO a las entidades financieras, donde una gran mayoría afirma que el crédito está creciendo, sobre todo por la mejoría del entorno económico. Es evidente que la perspectiva de unos y otros es radicalmente distinta.
Según se desprende de las encuestas, las empresas no piden el crédito para crecer o invertir, sino para sobrevivir: “el 52,5% afirma que es preferible reducir deuda a invertir en la empresa”. Esta es la parte que no me sorprende. Todos los expertos aceptan unánimemente que la economía necesita empresas más grandes que puedan competir con mejores recursos a nivel global. La Fundación que ha hecho la encuesta dice que “es imprescindible mejorar la formación de los empresarios y sus intangibles, y buscar un modelo empresarial con más capital y menos deuda, es decir, menos rentable”. Seguramente no han oído hablar de la creación de valor.
Hace unos días, un estupendo artículo de López-Casasnovas publicado en el diario digital Ara titulado Reclamant coherència hace referencia a un libro sobre el sector financiero. Titulado “Other people’s money”, y escrito por John Kay, un prestigioso economista británico, López-Casasnovas opina sobre el libro de Kay: “Focalitza l’actuació dels banquers, que “amb els diners dels altres” s’han convertit en màsters de l’Univers. Aire fresc i les coses pel seu nom. Diu ell, i no porta cua, que els bancs fa temps que s’han passat de rosca; que s’aprofiten de l’especial protecció pel risc sistèmic que poden provocar carregant a usuaris i contribuents bona part de les seves vel·leïtats. Kay argumenta que les retribucions dels banquers són impresentables i que treuen massa sovint els peus del llençol intentant guanyar diners com a banca d’inversions en lloc de fer de minoristes, que és el que realment han estat cridats a fer.”
Es fácil opinar sobre lo que hay que hacer cuando son otros los que arriesgan su dinero. Cuando leemos que el 99% de las empresas en este país son pymes, lo que quiere decir es que las personas que las lideran, están arriesgando su propio dinero. No el dinero de los accionistas, como hacen los altos directivos de las grandes entidades financieras. No el dinero de otros. Cuando estos directivos opinan sobre la falta de crédito a pymes alegando que no existen proyectos solventes para financiar, están faltando al respeto a miles de empresarios que arriesgan su dinero y su patrimonio luchando cada día por servir de la mejor manera a sus clientes y defendiendo los puestos de trabajo de sus empleados y de sus familias.
Decir que “es imprescindible mejorar la formación de los empresarios” presupone que una formación financiera ayuda a minimizar riesgos. Los directivos de las entidades financieras nos han demostrado en los últimos años que no hay correlación alguna entre formación y gestión ética y sostenible de los riesgos. Sobre todo cuando el dinero es de otros.
Chus Blasco
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